domingo, 13 de mayo de 2018

Un poco de historia

La posibilidad de formar imágenes mediante un orificio pequeño es conocida desde la época de Aristóteles, y constituye la base de la cámara obscura. Una sala dotada de una pequeña abertura en una de las paredes a través de la cual se proyectaba en una pared situada enfrente una imagen invertida de la escena exterior. Esta imagen es obscura y poco definida, porque el agujero ha de ser muy pequeño, lo que provoca una cierta dispersión de los rayos que lo atraviesan. Para producir una imagen más luminosa y definida es preciso recoger más luz y hacer que los rayos converjan, es decir, enfocar. Esto exige el concurso de una lente convergente (disco de cristal más grueso en el centro que en los bordes, todos los rayos de luz convergen en un punto), que resuelve los problemas que plantea el agujero, lleva a foco todos los puntos y forma una imagen muy clara.
Se desarrolla en el Renacimiento, como ayuda al dibujo fácil. Los pintores empezaron a utilizarla para trazar las perspectivas geométricamente correctas que exigía la pintura renacentista. ESe fue reduciendo el tamaño de la cámara hasta hacerla portátil; la cámara oscura paso de ser una habitación grande a ocupar el tamaño de una cabaña pequeña, luego un coche de caballos, una tienda de campaña pequeña y por fin, un cajón.
La primera fotografía conservada data de 1827. Es una vista desde la ventana de Niepce. Necesitó 8 horas de exposición. Textos suyos no dejan duda de que había conseguido fijar la imagen de la cámara una década antes. Quería oficializar el descubrimiento pero Daguerre le convenció de lo contrario diciendo que había que esperar para perfeccionarlo.
El 19 agosto 1839 se anunció en Paris que Louis Daguerre había descubierto un procedimiento con el que fijaba la imagen de la cámara obscura por la acción de la propia luz. Había desarrollado un material fotosensible. Exigía más de media hora de exposición. En pleno momento industrial, de avances enormes, la sociedad requería, demandaba rapidez también en este ámbito. Este invento causo un impacto tremendo, porque ya se podía disponer de un medio de reproducción rápido, y sin necesidad de pinceles ni habilidad. Esta noticia sorprendió a William Henry Fox Talbot, hombre de ciencias inglés, que con total independencia había inventado una técnica que le pareció idéntica a la de Daguerre.
Daguerre llamó a su invento Daguerrotipo, de un tamaño considerable, aunque poco a poco fue cogiendo unas dimensiones aceptables, que funcionaba más o menos como la cámara actual, aunque en vez de dar un negativo, daba directamente un positivo, por lo que cada imagen era única y no reproducible. Al mismo tiempo, debido a lo poco sensibles que eran las placas que usaba, se necesitaban tiempos de exposición muy largos, por lo que los temas eran siempre de arquitectura. No se podía tomar a personas. Pocos días después del anuncio, una revista ya publicó una litografía de un daguerrotipo. Estas copias, impresas mediante las técnicas gráficas convencionales, se hicieron rápidamente populares. El invento de Fox Talbot si usaba el negativo y hacia copias en positivo.
Habrían de pasar 40 años hasta que las fotografías hicieran acto de presencia en las páginas de libros y periódicos, lo que ocurrió mucho antes de que el cine y la televisión hicieran de la imagen algo cotidiano. Actualmente estamos tan acostumbrados a la presencia de la fotografía que difícilmente podemos apreciar hasta qué extremo ha ampliado y transformado nuestra visión del mundo. Sin la fotografía nuestro conocimiento del mismo sería reducidísimo.

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